Padre:
Humildemente pedimos tu bendición. Ayúdanos a oír tu consejo cuando estemos a solas contigo. Habla a nuestros corazones a cada momento, porque tú eres el ancla de nuestras almas y descansaremos en tu presencia. Sólo eres tú al que deseamos y nada ni nadie puede tomar tu lugar.
Amen.
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